Durante muchos años atrás, el entrenamiento de la fuerza fue cuestionado en los deportes de resistencia como el ciclismo, el running, el nado y triatlón. Posteriormente, fue tibiamente aceptado y considerado opcional, incluso a nivel competitivo. De un tiempo hasta hace muy poco, fue un complemento secundario en los deportes de resistencia. Hoy en día, la evidencia científica, junto a la experiencia práctica de campo en el alto rendimiento, son muy contundentes en los resultados de atletas sobresalientes: LA FUERZA es una variable determinante en la preparación, y en especial en la mejora continua, el rendimiento, la prevención de lesiones, la salud, y la longevidad deportiva. Ningún corredor que aspire a batir su propia marca o a nivel profesional, dejará de lado el desarrollo muscular a nivel funcional en su preparación física.
En el Live Biking, método de entrenamiento que llevo adelante como coach desde la década del 90 hasta ahora, tuve la claridad de aplicar a la planificación deportiva de alto rendimiento, la parte de condición física muscular, no sólo en el elemento específico, también debajo de la bici, fuera del agua y/o la especialidad en la que se compite. Los métodos son variados, respetando las respectivas fases de progresión, tanto en gimnasio, calistenia, funcional, entre otras actividades afines.
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